De cuando Dios creó los dos sexos.

10 mayo, 1998

De cuando Dios creó los dos sexos. (10-05-1998)

No está claro si las mujeres y los hombres nos hemos arreglado demasiado bien con la ‘falta de la una y la sobra del otro’. Porque mientras que algunas no saben qué hacer con su ‘falta’, otros se las ven y se las desean para encontrar alguna salida (o entrada, mejor) para su ‘sobra’. En resumen, digamos que cada uno hacemos lo que podemos.

Algún día les hablaré a ustedes sobre el pueblo gitano, originario para unos de la India, para otros de Egipto y para mí, por supuesto, de la Península Ibérica… Y vaya por delante que kaló comparte su denominación con el eus-karo o euskera…

La clave sobre el origen de este controvertido pueblo, se encuentra precisamente en su nombre: Gitano… Un nombre que está relacionado, sí, con Egipto, pero no con el país africano que hoy ostenta este nombre sino con aquel otro que existiera en la primera Iberia del norte de España y a cuyos moradores designan nuestro historiadores, no con el gentilicio de egipcios… sino con el de gitanos… Un nombre que, casualmente, resulta ser el mismo que el utilizado por la lengua basca para designar al ser humano: gizón. O que el denominado de una de las principales cumbres del macizo de Adamanda: el pico Gitano o Egitano a cuyos pies fluye el río Neila, precedente del Nilo…

La leyenda aquí mencionada unos cuantos miles de años debe tener a su espalda. Muchísimos, sin duda, si pensamos en el parentesco que existe entre todas estas palabras castellanas relacionadas en esta leyenda: hembra, hombre, embrión, embarazar, hebra de hilo, obra (concepción) y abrir o abertura…

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