Mayo, mes del amor.

24 mayo, 1998

Mayo, mes del amor. (24-05-1998)

Nos encontramos en el mes de Mayo, el mes de la diosa Amaya y, por ende, el mes del Amor. Por doble motivo: porque (A)mayo y Amor comparten la misma palabra y porque –lo que no es menos importante- pocos meses predisponen más al amor que este precioso mes del año…

Existen dos formas de amor bien diferenciadas, que rara vez caminan juntas… –la espiritual y la sexual- son por igual admirables. Lo que quiere decir que abomino de ese baldón que sobre el segundo ha impuesto la Iglesia y que constituye una de las mayores aberraciones en que han incurrido la mayoría de las religiones..

En un bonito folio de papel Parchment que escribí a máquina en mis años de estudiante en la Universidad de Barcelona, conservo sintetizada la bellísima Teoría del Amor cortés por la que se rigiera el comportamiento de los caballeros medievales y que ha constituido siempre mi principal norma de conducta. Data del siglo XIII y se sintetiza en esto: La mujer ejerce, ante su amador, el papel del señor feudal al que se le debe sumisión y vasallaje. En consecuencia, el caballero debe hacerse digno del amor de su dama, cumpliendo ciegamente las pruebas a las que ésta le somete y dando constante prueba de generosidad, valentía, mesura en hechos y palabras, discreción y paciencia. Y en cuanto a las concesiones, deberá ser la mujer la que las otrogue, libremente y sin que medie presión alguna de su amador. El seguimiento por los caballeros de estas premisas, llevaba implícito su propio enriquecimiento espiritual. O su transformación en villanos si traicionaban a la mujer a la que rendían culto.

Las hembras son los manantiales a los que los hombres tratamos modestamente de emular. Y de ahí el nombre basko del esperma: min, estrechamente emparentado con el indonesio mani. Y para que quede muy claro que seguimos fluyendo y amando, ahí está la palabra con la que los antiguos Incas denominaban al amor: (a)munai.

La líquida diosa Amalla inspira el significado del euskera amillur, agua que corre. Claramente referido, en su origen, a la vulva de la muller o mujer. De donde mollar = mojar. En la lengua árabe: mayya, agua y mara, mujer. Almaya fue el antiguo nombre de la diosa Amaya y, por ende, de sus órganos genitales, recordados aún en la palabra castellana almeja… O la voz cántabra amayuela: almeja…

A %d blogueros les gusta esto: