La luz surgió del occidente.

31 mayo, 1998

La luz surgió del occidente. (31-05-1998)

Muchos iletrados de esta tierra y del resto de España creen que soy yo la única persona que ha defendido el origen occidental, ibérico, de la civilización humana… Prefiero centrar hoy mi atención en un intelectual europeo –francocatalán- prácticamente desconocido y que allá por el año 1976 ya publicó en París un libro que comparte el mismo título que este artículo y que diríase escrito por mí. Me refiero a Juan Parellada de Cardellac, cuyos escritos he conocido años después de trenzar mis teorías (dichos escritos sí han sido copiados por varios autores muy conocidos y, que no se ha molestado en citarlo).

En aras a la brevedad periodística me limitaré, a transcribir párrafos como éstos: “Me inclino a admitir el origen occidental de las tumbas colectivas micénicas”, decía Piggot ya en 1953. Hubert Schmidt se muestra categórico: “Los constructores de megalitos eran originarios del sudoeste de Europa”. J.H. Holwerda comparte la misma opinión: “Los constructores de los megalitos holandeses procedían del sur de Europa”. Ésta es, además, la tesis que sostiene el gran historiador Max Gilbert: “Eran europeos occidentales y en razón de la lengua fusión de los glaciares en las dos Bretañas, eran de origen ibérico. De ellos descienden, probablemente, los actuales Bereberes”.

Los pueblos de Iberia se dirigieron hacia el Norte, según lo permitía el deshielo de los glaciares (hace en torno a 10.000 años), a lo largo de las costas del Atlántico, internándose algunos grupos para remontar el curso de los ríos y llegando otros a Irlanda, a Escocia y al sudoeste de Escandinavia, donde se encuentran algunos dólmenes y crómlechs… Luego el pueblo de los constructores de megalitos se extendió hacia el Este y el Sudeste, a lo largo de las costas norteafricanas, hacia Mesopotamia y el sur de la India que estaba aún cubierta por los glaciares. Digamos también que los hindúes afirman que los hombres que construyeron los megalitos del sur de la India, eran de origen mediterráneo occidental y que habían llegado en dos oleadas sucesivas. Según Plinio, los Cántabros pasaron a la India, dando nombre al río Kantabre y dejando una descendencia en los llamados Kantabras.

El mismísimo Rey de España, en su reciente viaje a Grecia, acaba de sumarse por vez primera y públicamente a mis tesis –que conoce desde hace catorce años- al mencionar justamente en aquel país, hijo nuestro, que los antiguos griegos situaban en el Occidente de Europa, en Iberia, la cuna de todos sus dioses…

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