La clave del origen de Santander.

9 agosto, 1998

La clave del origen de Santander. (09-08-1998)

San Emeterio y San Celedonio. Dos santos que no han existido jamás. Bueno, sí, han existido pero como lo que realmente son: dioses de la Prehistoria. Y obsérvese la flagrante fisonomía de felinos que tienen estos dos santos, parientes nítidos del dios felino descubierto en el santuario prehistórico de de Juyo, junto a Santander (14.000 años…, el más antiguo del mundo)…

Ahora que se está poniendo tanto celo en potenciar los hitos del Camino de Santiago a su paso por Cantabria, viene a resultar que el verdadero Camino –como vengo defendiendo hace bastante años- no moría en Galicia sino en determinados enclaves de Cantabria… Y en uno de sus ramales, exactamente a la ciudad de San Emeterio. O, para ser más exactos, del dios Hermes. Aquel que, como San Pedro, custodiaba las encrucijadas y pasos cruciales, en una clara referencia al punto de tránsito hacia las alturas celestiales.

San Emeterio y San Celedonio eran hijos de otros dos santos tan míticos como ellos, San Marcelo y Santa Nonia. Y tenían otros diez hermanos más que fueron mártires como ellos. Lo que arroja un total de doce hermanos (Aviso para navegantes). Uno de los cuales se llamaba San Germán. Naturaca porque este San Germán no es otro que el propio Hermanterio. Lo que quiere decir que dos de los santos mártires ya se han reducido a uno. Y esto es sólo el principio…

voy al fondo de la cuestión. Si la catedral de Santander ha sido siempre un templo consagrado a Los Cuerpos Santos, ello es debido a que existía la tradición de que en ella se hallaban enterrados los cuerpos de los doce hijos mártires de San Marcelo y de Santa Nonia. Y no las dos cabezas de Emeterio y Celedonio, en cuyo caso la advocación de nuestro templo mayor habría sido la de Las Santas Cabezas.

Recomendación a mis lectores, no dejen de leer el libro de José Luis Casado Soto, Cantabria vista por los viajeros de los siglos XVI y XVII.

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