Sublime Victoria.

16 agosto, 1998

Sublime Victoria. (16-08-1998)

Comprenderán los habitantes de la ciudad alavesa de Vitoria, por qué en su fiesta grande se jalea a un personaje mítico llamado El Celedón…, que no es sino un calco literal de la identidad del San Celedonio santanderino.

Victoria –uno de los más hermosos nombres de mujer que conozco- es la forma latinizada de aquel viejísimo Biztoria con el que nuestros ancestros nombrasen a su diosa suprema, distinguida por ellos como la dueña suprema del universo… y de sus propios destinos. Porque Biztoria era la madre –de ahí el griego histeros, matriz- al tiempo que la amada por excelencia de todos los Kántabros… Mujeres… o pueblos, porque el nombre de los antiguos pobladores del Alto Ebro, los Beterones, tiene su raíz en el de esta misma divinidad. La misma que dio nombre a la ciudad de Victoria o Vitoria o a los antiguos pobladores de la vertiente septentrional de los Pirineos baskos: los Bituriges.  A los antiguos Gallos.

Texto de Diodoro de Sicilia, recordando a aquellos nobles y aguerridos adoradores de la diosa Biztoria que, numéricamente muy inferiores a las legiones de Roma, perecieron casi en su totalidad en defensa de su libertad y sus tradiciones. Murieron los viejos Gallos del norte de España y del sur de Francia, yendo a unir sus espíritus con los de la Diosa sublime de la que se reconocían hijos… y amantes.

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