Viva María, viva Victoria, viva Afrodita.

27 septiembre, 1998

Viva María, viva Victoria, viva Afrodita. (27-09-1998)

El título de este artículo quizás les resulte extraño e incomprensible. “Una extravagancia de Meneses”, pensarán algunos… esas palabras a las que he recurrido para titular este comentario constituyen el cañamazo a partir del cual se ha escrito la letra de la canción triunfadora en el último festival de Eurovisión… me he quedado estupefacto ante el enunciado de su letra… Porque estos tres preciosos nombres se cuentan entre los más reputados epítetos de la Diosa Madre de la Humanidad, Eba o Venus Afrodita.

María ha sido siempre el nombre por antonomasia de nuestra supuesta madre común… María es lo mismo que mar, por lo mismo que Afrodita es un término griego que significa precisamente espuma de las olas del mar… Afros significa espuma, pero en realidad el verdadero nombre ibérico de la diosa Afrodita había sido Ambara = Ambra = Abra, formas antiguas las tres del nombre del río Abra = Ebro, ésta es la cuestión. Y la segunda parte de su nombre, Afro-Dita, es otra corrupción de otro viejísimo alias de la misma diosa y del mismo río cantábrico: Tarta = Tirta (de donde el río Tartesos o Tártaro…)… Los griegos mediterráneos se limitaron a rendir culto a una divinidad ibérica cuyo nombre corrompieron como tenían por costumbre…

Para encontrarnos con la propia Afrodita en una versión mucho más antigua y más próxima al original ibérico, tenemos que dirigir nuestra mirada hacia la diosa Amphi-Trite, nacida también el seno de las aguas del primer Océano. Que ocioso es decirlo fue el antiguo Océano Cántabro. En este caso, el primer nombre de la diosa, Amphi, se aproxima más aún a Ambra. Y el segundo, Trite, copia casi literalmente el primitivo Tirte que diera nombre a la diosa Tritonia o Tritana: otro epíteto de la propia Afrodita.

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