El timo de la toponimia.

10 octubre, 1999

El timo de la toponimia. (10-10-1999)

Vienen prodigándose de un tiempo a esta parte los libros que versan sobre el origen y significado de los nombres geográficos, de la toponimia. Un tema que me toca muy de cerca por cuanto mi libro Cantabria, cuna de la Humanidad, publicado en 1985, abrió una nueva época por lo que se refiere al estudio de la toponimia…

Otra de las aportaciones originales del libro mencionado fue la demostración de que los nombres geográficos no significan absolutamente nada, por se todos ellos derivaciones de los infinitos epítetos de los dioses antiguos. Es decir que la toponimia antigua no era descriptiva sino religiosa. Léase que no se denominaba Albania a una cordillera porque fuera alba en época de nieves, sino porque estaba consagrada a la diosa Albarnia que, por cierto, ha dado nombre a Albarnia = Ibernia = Iberia. Y no será porque toda España sea blanca… O sea, que los topónimos no se pueden traducir por cuanto sus raíces se hunden en la remotísima lengua cantábrica hoy perdida y cuyos más directos descendientes son el euskera, el griego y el castellano…

Un joven investigador español acaba de publicar un libro sobre el origen de los nombres de Europa y callándose que bebe en mi obra tiene el descaro de presentar su tesis como original. ¿Cuál es su tesis? Pues lo que Alberto Porland sostiene en su libro es que los nombres geográficos no han sido concebidos de una manera caprichosa y arbitraria sino que responden a un plan preconcebido… Lo único que creo que no se ha atrevido a decir Porland es que el modelo de todos esos nombres europeos estaba en España… el plagio habría sido demasiado descarado… Sí, ha descubierto el Mediterráneo…

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