Un problema de fechas. Datación.

UN PROBLEMA DE FECHAS. DATACIÓN.

Los métodos de datación que permiten situar los sucesos de un pasado remoto sólo proporcionan referencias aproximadas; en algunos casos, porque los propios métodos presentan márgenes de error amplios en sus mediciones y, en otros, porque lo que se fecha son acontecimientos naturales, como las erupciones volcánicas, que se relacionan de forma indirecta con los restos antropológicos.

1.    Cronología relativa. No facilitan en principio una datación absoluta, concreta, en años de calendario.

a.     Estratigrafía. Lo habitual es que los sedimentos más antiguos descansen siempre por debajo de los más modernos. Depara la posibilidad de establecer secuencias o sucesiones culturales, poniendo de manifiesto cual ha sido el orden de aparición de distintos grupos en un territorio.

b.     Series tipológicas. Establece una línea evolutiva de los objetos arqueológicos, de los tipos más simples a los más sofisticados. Los criterios para establecer la serie tipológica son necesariamente subjetivos (¿qué es simple?).

2.    Técnicas de datación absoluta. Proporcionan fechas expresadas en años. Normalmente se referencian al año 1.950 de la era cristiana, indicando antes del presente (en inglés BP)

a.     Alteraciones naturales sometidas a un ritmo constante o periódico: depósitos arcillosos estacionales en los lagos de fusión de los glaciares (varvas); dendrocronologia (anillos de crecimiento de los árboles), etc.

b.     Alteraciones no periódicas: paleomagnetismo (nos da una escala relativa de cambios de polaridad, fechables mediante el uso de otras técnicas.)

c.     Análisis de laboratorio.

i.      Técnicas físicas (obsidiana-hidratación-, termoluminiscencia-cerámica-, etc.)

ii.      Técnicas químicas (aminoácidos, ADN…)

iii.      Técnicas fisicoquímicas: radioactividad (carbono-14, potasio-argón, uranio-torio, etc.); isótopos (O16-O18, etc.)

 

Cortesía de Geologic Time Scale: http://www.geosociety.org/pubs/public/geotime2.htm.

CARBONO-14.

Cuando el organismo muere ya no puede ingerir más compuestos carbonados. En consecuencia, el C14 de su cuerpo ya no se reemplaza y su concentración comienza a disminuir debido a la desintegración radioactiva del C14. En estos casos se dice que en este momento se ha puesto en marcha el reloj de C14. Siempre que estos restos no se contaminen por compuestos modernos de C14 –ej. Bacterias, contaminación al tomar la muestra, etc.- bastará medir la cantidad de C14 (o la proporción entre C14 y el resto del carbono) en la muestra para determinar cuánto tiempo hace que el organismo dejó de existir.

Las cronologías establecidas por datación de radiocarbono en muestras orgánicas han sido verificadas por comparación con las cronologías obtenidas contando los anillos de crecimiento en los árboles, técnica conocida como dendrocronología. De tronco en tronco –usando madera muy antigua- esta técnica ha podido extenderse hasta los 12.000 años BP.

El C14 se puede utilizar hasta edades del orden de 40.000 años, a partir de esta edad los contenidos en C14 son tan débiles que hacen las medidas extremadamente difíciles. Sin embargo, el período se ha extendido más recientemente hasta hace unos 50.000 años por medio del análisis del 14C contenido en los sedimentos laminares del fondo de ciertas cuencas lacustres y oceánicas, como por ejemplo la cuenca de Cariaco en Venezuela, y hasta los 45.000 años a partir del análisis de una estalagmita de una cueva sumergida en las Bahamas.

URANIO-TORIO.

Este método se basa en la disminución radioactiva de dos isótopos intermedios –U234 y Th230 de períodos de semidesintegración de 240.000 y 75.000 años- Estos isótopos se pueden emplear para datar acontecimientos hasta 350.000 años. La correlación entre las fechas obtenidas por este procedimiento y el contenido atmosférico de C14 se ha hecho datando los corales de Barbados simultáneamente con C14 y con U-Th. Por ejemplo, para edades de 20.000 años, las correcciones pueden llegar a ser de 3.000 años.

Ejemplo: teniendo en cuenta las correcciones comentadas, se ha determinado que los esqueletos más antiguos descubiertos en América hasta la fecha no pasan de los 13.000 años de antigüedad.

POTASIO-ARGON.

Se emplea en contextos más antiguos de setenta mil años. Se aplica al análisis de rocas –a poder ser volcánica y rica en potasio- para medir la cantidad de argón (AR-40) generado a partir de un isótopo radiactivo del potasio, denominado K-40 (período de semidesintegración de 1.300 millones de años). El argón al ser un gas se escapa, cuando se ha formado el mineral, éste queda atrapado en la red cristalina del mismo. Contando el número de átomos presentes en el mineral se puede determinar su edad.

Con este método se cubre un período entre 0,05 y varios millones de años. Con este método del Potasio-40 u otros, como el Aluminio-26, el Yodo-129 o el Rubidio-87, cuyos períodos son de millones de años, se puede datar cualquier suceso de evolución geológica en la Tierra.

Análisis por activación.

Es una técnica de análisis de trazas. Consiste en la irradiación de una muestra (pintura, vasija, etc.) con fotones, protones, partículas alfa o neutrones, siendo esta última la técnica más empleada, la llamada “Activación neutrónica”. Como consecuencia de esta irradiación, se forman diversos isótopos radiactivos (activación). Con la medida de la radiación de estos isótopos, o un análisis de los mismos, pueden cuantificarse elementos microconstituyentes en objetos valiosos.

Lo mejor de este método es que el objeto utilizado conserva su integridad física, no se destruye ni se deteriora, ya que el número de átomos estables que se transforman en radioactivos es ínfimo y, además la poca radiactividad inducida decae en la mayoría de los casos muy rápidamente, quedando totalmente inalterado el objeto.

Permite obtener un fechado y (por su composición) un origen del objeto, como puede ser por la identificación del contenido de trazas de pinturas antiguas, pues el contenido de impurezas de los pigmentos utilizados puede ser una indicación de la edad de la pintura, e incluso de la región donde fue pintada. Otro ejemplo, identificar de qué mina procede un plomo, etc.

Oxígeno18/16.

El análisis isotópico del oxígeno contenido en la caliza de las foraminíferos fósiles (proyecto SPECMAP) depositados en el fondo del mar y en el agua del hielo recogido en los sondeos de los mantos de Groenlandia y de la Antártida, permite determinar la evolución pasada de la concentración de oxígeno-18 y deducir de ello la evolución térmica marina y atmosférica.

Con este método se determinan las cantidades relativas de oxígeno-18 en el hielo continental y en el agua marina durante los períodos interglaciares y glaciares. Se produce una menor evaporación relativa de las moléculas de agua marina que contienen el isótopo pesado oxígeno-18 a medida que se agudiza el frío (el isótopo más normal es el oxígeno-16).

Magnesio/Calcio.

Método equivalente al Oxígeno18/16, midiendo en este caso la relación entre magnesio y calcio en los foraminíferos planctónicos.

Cloro-36.

Este método permite establecer directamente la edad de exposición de los materiales rocosos a la radiación cósmica, es decir, no se data la edad en sí de la roca, sino el tiempo que ha estado expuesta su parte exterior a los rayos cósmicos. Es un método destructivo pues hay que perforar la roca; los mejores resultados se obtienen a una profundidad entre 0’5 y 1 m, por lo que no sirve para datar esculturas ni industria lítica.

La datación se efectúa por la relación existente entre Cl36 y Cloro total en la roca. Este método se puede usar para datar eventos de entre 3.000 y 500.000 años, como rango importante en el estudio de cambios climáticos en climas áridos y templados, aunque se ha utilizado para datar eventos en geomorfología cuaternaria, cambios climáticos, tasas de producción de magma, erosión glacial, vulcanismo, etc.

TERMOLUMINISCENCIA.

Su fundamento científico estriba en que ciertos materiales, llamados termoluminiscentes, emiten luz cuando se calientan. Aunque esta cantidad de luz es imperceptible al ojo humano, es posible medirla en un laboratorio con la instrumentación adecuada. La intensidad de luz emitida es proporcional a la radiación cósmica y terrestre (radiación natural) que recibió desde la última vez que se calentó el material.  Esta técnica se puede utilizar para datar objetos de una antigüedad máxima de 500.000 años, pero tiene mayores errores que el C-14.

Por ejemplo, una cerámica cuando se utilizó por última vez, sus componentes termoluminiscentes emitieron toda la luz que fue posible y por tanto el “reloj” se puso a cero en dicho momento, a partir del cual la radiación natural comienza de nuevo a actuar sobre dicho objeto. Sometiendo una muestra de esta cerámica a un calentamiento controlado y midiendo la emisión luminosa, es posible datar el material.

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