Arlandis (el pintor de la luz).

ARLANDIS. Peintre de la lumière. (El pintor de la luz)

Jean Ferrara. Autres Temps. 136 pag. 22×13. Rústica.

Arlandis en algunos datos:

1968: primera exposición en Péano con Jacques Mondoloni

1973: “Jeanne d’Arc à la conquête des chemins bleus” (oleo sobre tela)

1974: exposición en Katia Granoff en Paris

1976: Salomé, pintura figurativa

1980: Abstraction orange (olea sobre tela, Biblioteca de Venelles)

1985: Litografia Cinquantenaire du golf club Aix-Marseille

1987: bronce Antonin Artaud (escuela Jacques-Prévert, Septèmes)

1989: bronce René Char (escuela René-Char, Goultes)

1990: vidriera Christe ado (église de Saint-Mitre-les-Remparts)

1991: Homme-oiseau mort et bison mourant (óleo sobre tela), exposición “La paroie et la prairie” en la Alhambra, en Marsella.

1993: Le Rabbin méditant (óleo sobre tela)

1994-1998: “Les tambourinaïres”, exposición de pintores provenzales en el Museo gubernativo de Mié en Japón

1999: La Madrague, tela figurativa, y Blood Flower, tela abstracta teniendo como objeto dos clips de Philippe Sorin sobre el arte y la forma de trabajar de Arlandis.

2000: Litografía All Stars sobre Jean-Pierre Papin, encargada por Jean-Pierre Durand, presidente de los Anciens de l’O.M.

2001: exposición “Mimesis” en la galería Antinea de Marsella. Pintura al fresco en cerámica de Carpiagne.

2002: exposición en Japón.

Capítulo: “Le Soleil Se Lève À Altamira” (El sol amanece en Altamira -en traducción escolar-) pág. 105-116

CITA:

El nacimiento del hombre del espacio será un millardo de veces menos luminoso y revelará un millardo de veces menos cosas escondidas que el hombre paleolítico, recluido y recostado de Lascaux, duro miembro desembarrado de la muerte.

René Char. A los ribereños de la Sorgue.

Como prometí, vuelvo a Jorge Maria Ribero-Meneses. Honro a este hombre pues el fruto de sus estudios debería, a mi entender, ser clasificado como un verdadero tesoro antropológico. No voy a efectuar una recuperación de su trabajo, “toca” a cada uno descubrir y apreciar su urdimbre. Por mi parte, me propongo simplemente, por que él lo merece, darle a conocer en Francia y en todo el mundo donde este libro pueda encontrar una audiencia.

En la gran línea de investigadores históricos del siglo XIX, H. d’Arbois de Jubainville, Moreau de Jonnes, François Chasseboeuf, Louis Charpentier, por Francia; Salomon Reinach, Valdemar Fenn, por Alemania; Santiago Ramón y Cajal, Ortega y Gasset, por España, tiene un lugar preeminente. Nacido en 1945 en Valladolid, en España, Jorge Maria Ribero-Meneses es un miembro eminente de esta familia de investigadores sobre los orígenes del pensamiento humano. La diferencia, en relación a las personas citadas, es que el ha señalado de una manera irrefutable el nudo del problema. ¡Conocer la cuna origen del homo sapiens-sapiens!

Lo repito, tengo un gran respeto y admiración por los 30 años de trabajo de este filólogo como para desvelar aquí el conjunto de su tesis. Con deferencia, le dejo el cuidado de explicar el mismo su fundamento. Mi papel sólo es hablar de él y su obra con el fin de proponer al mayor número de personas, en las lenguas francesa e inglesa, el resultado de sus investigaciones.

Ante todo, ¿en qué condiciones he llegado al hallazgo de Jorge Maria? Como ya había mencionado, desde hace muchos años, he pasado mis vacaciones de verano en Santander, el lugar de nacimiento de mi esposa, donde nos encontramos siempre la familia.

Un domingo por la mañana –estamos en el mes de agosto de 1996-, como durante todos estos días de descanso, consagro el goloso ritual del desayuno, tazón de café y suculentos bizcochitos típicos de este rincón de España, los sobaos pasiegos. En las páginas del diario local Alerta tomo conocimiento de las últimas noticias. De esta forma llego a leer un artículo firmado por Jorge Maria Ribero.

Cual no es mi estupefacción al conocer que el autor une en sus escritos la universidad de Cambridge con la región de Cantabria. Yo me hago literalmente cruces (sobre mi cara), que sorprenden a mi esposa.

-¡Toma! Dije a Tchemi, en la cima de la entonación pero con un impulso de íntima satisfacción. ¡He aquí un hombre que piensa como yo!

Es en efecto difícil de creer que tras las muy bellas grutas de Altamira, Puente Viesgo, Lascaux, Cosquer, no haya sucedido nada desde hace veinticinco mil años, antes de ver resurgir el pensamiento humano en Egipto o en China, las dos civilizaciones “más” antiguas.

A partir de esta lectura, de lo más estimulante, no tengo más que una cuita a lo largo de la semana, en todo el tiempo de vacaciones, es poder conocer este Jorge Maria Ribero.

Sin descartar los placeres de la playa ni excursiones a la montaña, mi única preocupación es encontrar la forma de entrar en contacto con este hombre pues la idea, entre líneas, venía a suscitar en mí un gran interés.

Si tenía una posibilidad, no podía pasar mas que por el intermedio de su diario. Con todo el entusiamo y una pequeña expectación, yo telefoneo a su sede. En la redacción, me responden muy cortesmente que el Sr. Ribero-Meneses no tiene despacho allí. Su preciosa colaboración es solamente la de un columnista. Si tengo un mensaje, podría siempre transmitirselo.

– A menos que nuestro diseñador/dibujante, conocido del Sr. Ribero, me precisa, os facilite señas más precisas…

Efectivamente, es la fórmula acertada. El destinatario en cuestión me promete hacer lo necesario para establecer una relación y, una entrevista con el Sr. Ribero es fijada para el sábado siguiente.

El encuentro tan esperado tiene lugar en el bar Austriaca de Santander. Son las once horas de la mañana, la hora del aperitivo. Jorge Maria ha venido con dos de sus hijas, Isabel y Olivia, dos arrebatadoras muchachas.

– ¡Pero, me dice para responder a mi petición, no puedo beber alcohol! Vengo de soportar una operación de corazón y debo seguir un régimen muy especial…

El brillante universitario no obstante trae con él tres de sus libros que muy delicadamente él me dedica para festejar nuestra conversación. Desde entonces, estamos muy unidos por una muy gran amistad.

Algunos días después de esta entrevista, el 1 de septiembre de 1996 exactamente, para mostrar el placer que había tenido al conversar conmigo, Jorge María va a consagrar dos páginas de su diario al Marsellés que soy. Un honor para mí y para mi ciudad en la cual mostraba su profundo conocimiento de la Tierra.

Su artículo aporta particularmente la prueba de una ascendencia cántabra, hace más de 10.000 años, sobre los pioneros de la civilización en las regiones meridionales francesas, dicho de otra forma La Provence y su primera capital. Como testigo el pequeño macizo de Marseille-Eveyre, ubicación de la famosa gruta Cosquer. Eveyre, sería un derivado del español Ibere.

Marsella, es una variante del término Marzella, pues el origen proviene, como Barcelona, de Barzella, una vieja divinidad de la vegetación y de la primavera, que ha dado su nombre al mes de marzo. No es por azar si en Saint-Marcel, barrio periférico de Marsella hay un oppidum celto-ligur dedicado también al dios latino Marte! 

Los primeros Helenos, en Grecia, respondían al nombre inicial de Selenos. Eran los adoradores de la diosa Salena. En Francia los llamados “les Saliens”. Son aquellos que en España, han dado su nombre a numerosos ríos: Salla, Salón, Solía, Solares.

Y de facilitar las pruebas incontrovertibles sobre la personalidad de los verdaderos fundadores de Marsella en Francia, que fueron los Salenos cántabros y, no sus descendientes, los Helenos mediterráneos, como nos lo demuestra la toponimia de la ciudad. En efecto, si los Helenos fueran verdaderamente los colonizadores de Marsella, los nombres de las ciudades, pueblos, lugares alrededor, muy ciertamente estarían marcados por el sello de esta presencia. Sin embargo, la impronta dejada por los Griegos alrededor de Marsella es ínfima por no decir nula. 

Ahora, si al contrario realizamos la encuesta sobre unos pequeños distritos, constatamos que sus apelativos están directamente ligados a aquellos de los Salenos cántabros. Es entonces asombroso ver su multiplicación, cómo en una pequeña zona geográfica como los Bouches-du-Rhône y le Var, aparecen unos nombres manifiestamente ligados con sus padres fundadores Salenos, tales como: Salon, Sillaus-la-Cascade, Seillons, Solliès-Pout, Selonnet, Salernes, La Seyne…

Es más, nuestros ancestros los Salenos cántabros no se han contentado con esto para señalar su territorio. Adoradores de la Luna (Loba, Lobania), han bautizado la serie de montes y colinas alrededor de Marsella con nombres que, de manera evidente, están consagrados a la diosa madre. Los ejemplos, aquí también, son múltiples: La Loube, Loubière, Le Levandou, Le Luberon, La Sainte-Baurme, Le Garbalan… Gar es una palabra vasca, y no griega, que significa: lo alto de la montaña (lo más elevado, la cima).

En cuanto al lobo, que aulla a la luna llena, su nombre español es el lobo. El pescado del mismo nombre es, por su parte, la lubina, precisamente por que es plateada como la luna… 

Tales son las sorprendentes revelaciones de Jorge Maria Ribero, salidas de su inmenso trabajo, que tenía que compartir con mis lectores. 

Sin duda, después de tomar conocimiento de mi entera adhesión a estos principios enunciados por mi amigo Jorge Maria, se dirige una pregunta a mi persona. Para saber especialmente si ellos han podido tener una influencia sobre mi creación de pintor. En primer lugar puede ser. Pero en profundizando en mi búsqueda jamás desmentida de una cierta verdad, es evidente que estos no hacen mas que confortar mi aspiración hacia una fuerza que existe…

********************

Las grutas prehistóricas de Altamira se encuentran en Cantabria, a veinte km. de Santander. Eran un santuario donde se veneraba el anochecer, una fase astral más tarde recuperada bajo el término de Occidente…

El sol moribundo era entonces considerado aportador de la vida sobre la tierra. Esta creencia ha persistido hasta 1492, cuando la expedición de Cristóbal Colon hacia las Américas ha podido demostrar que nuestro planeta era redondo. Como ya decía Pytheas, 600 años antes de Jesucristo. 

Todo esto podría parecer fútil. Pero desgraciadamente, los trágicos sucesos del 11 de septiembre en los EEUU, y su terrible impacto en el mundo, son la consecuencia de actos de gentes completamente desarraigados que habíase, ¡Ay de mí!, creado. 

Esta faceta humana muestra hasta que punto es importante saber qué somos y qué hacemos. Somos todos hermanos, homo sapiens-sapiens, todos nacidos de una misma cuna, con las mismas mitologías. ¡Al principio no había más que la Palabra!. Es un mamífero marino que ha transformado sus fauces en boca y en garganta para poder crear los sonidos de comunicación… Más tarde, como las primeras comunidades eran matriarcales, se han inventado las diosas, las cuales tenían la función de fijar las palabras en la memoria de las gentes. Después, en un segundo tiempo, los dioses, aquí alrededor de 5.000? años. Estos homo sapiens arcaicos, que nosotros tomamos por salvajes, no pararían de reirse de nosotros viendo el uso que hacemos de las diosas y los dioses… 

Finalizando este capítulo, esencialmente consagrado a mi amigo Jorge Maria Ribero-Meneses, espero por mi parte haberle interesado por su inmenso trabajo. En todo caso, aproximarnos a lo que fuimos para no poner en peligro lo que seremos. 

Yo, he dejado constancia de este encuentro, un día del mes de agosto de 1996, en el bar Austriaca de Santander.

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